domingo, 13 de octubre de 2013

EL TERREMOTO DE LISBOA DE 1755 SE DEJA SENTIR EN CARRICHES


Ahora que estamos muy pendientes del Sur de Asia con motivo de las continuas alarmas por los tan temidos tsunamis o maremotos, que elevan la altura del mar cientos de metros, arrasando las costas de esos países y aumentando las cifras de muertos en miles, vamos a refrescar la memoria histórica de nuestro pueblo con el terremoto que se dejó sentir en Carriches por el año 1755.

Parece mentira, pero es cierto.

Cuentan las crónicas que la mañana del día 1 de noviembre de 1755, festividad de Todos los Santos, había amanecido con toda claridad, como otros muchos días. Eran las 9:40 horas de esa mañana cuando un gran temblor de intensidad 9,0 en la escala de Rigther se dejó sentir en la península Ibérica y el norte de África. El epicentro se localizó frente a la costa Atlántica de Portugal, que fue la más afectada.

Lisboa fue la ciudad que peor quedó. Las consecuencias del temblor no sólo quedaron en el destrozo de casas y edificios sino que un grave incendio asoló lo que quedaba en pie y la gran ola del  maremoto inundó los barrios bajos de la cuidad.

Como ya hemos dicho, la gran intensidad del terremoto (9,0 en la escala de Rigther) se hizo sentir en toda la península, afectando también a Carriches en sus casas y edificios más importantes.


Así, en el libro de fábrica de la iglesia de Carriches se menciona este hecho y las consecuencias que tuvo: “reedificar los cimientos de la iglesia”, “componer la gradería del cementerio, coger las aguas y hacer una calzada”, “y la pared de la sacristía que se abrió con el terremoto, según informaron a Su Merced, necesita también un botarel o pilar de ladrillo que la sostenga y verifique”.

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