martes, 19 de mayo de 2020

TORRIJOS Y EL SANTÍSIMO CRISTO DE LA SANGRE. FE Y DEVOCIÓN DE TODO UN PUEBLO


Hoy es 19 de Mayo, y para cualquier torrijeño, día señalado en el calendario anual por la celebración del Día del Cristo.

La devoción al Santísimo Cristo de la Sangre es, sin duda, la mayor de entre todas las advocaciones religiosas torrijeñas. Comenzó nada más llegar la sagrada imagen desde Nueva España, en Méjico, a finales del siglo XVI, cuando fue enviada desde aquellas lejanas tierras por el torrijeño Francisco de Cebreros.

Gracias a los estudios comparativos con imágenes de la misma procedencia tales como los Santos Cristos de las Misericordias de Telde (Gran Canaria) y Fuente del Maestre (Badajoz); de las primitivas imágenes de los Santos Cristos de la Sangre de Arriate (Málaga), de Toledo, de Santa Olalla, Novés, así como la del Santísimo Cristo de la Caridad, el popular “Vaquerito”, de La Puebla de Montalbán; también los estudios realizados por el historiador Abelardo Carrillo Gil sobre el Cristo encontrado en la iglesia de San Marcos de Mexocaltzingo (Mexico D.C.), podemos conocer con exactitud cómo fueron modeladas y esculpidas estas curiosas imágenes del arte colonial novohispano.




sábado, 20 de junio de 2015

LOS NIÑOS, PROTAGONISTAS EN LA CRÓNICA DEL REY DON PEDRO





Alrededor de un centenar de alumnos procedentes de los tres centros educativos de Torrijos (Toledo) participaron en la noche del pasado jueves en el acto inaugural de la X Crónica del Rey Don Pedro, que se celebra hasta el próximo domingo 21 de junio en la localidad, una fiesta medieval que cuenta con la colaboración activa de cerca de 500 actores y 25 asociaciones locales. Así se recoge en una nota municipal.
Fernando de Miguel, concejal del nuevo equipo de Gobierno del alcalde Anastasio Arevalillo, inauguró con sus palabras el evento. Invitó a los ciudadanos a disfrutar con la Crónica, tras lo cual, cedió el turno al presidente de la asociación ‘Amigos de la Colegiata’, Julio Longobardo, quien ejerció como presentador de la gala.
‘Pluma, tintero y papel’, ‘Los juicios del rey don Pedro’ y ‘Crónicas Torrijensis’ fueron las tres piezas teatrales que escenificaron los pequeños en una velada que se hizo denominar ‘Noche de los niños’, donde también se hizo entrega de los premios correspondientes al concurso literario ‘Don Pedro I y su villa de Torrijos’, en el cual han tomado parte un total de 680 escolares. De la misma manera, salieron al escenario para alegrar a los presentes con sus danzas medievales las niñas del grupo de baile ‘Valdeolí’. También se presentó el libro ‘Crónica del rey don Pedro I, el Justiciero’, de Julio Longobardo, Justi de la Peña y Jesús Sánchez de Haro y se proyectó el DVD ‘El espíritu de la Crónica’, de Julián Álvarez Panadero, dándose la bienvenida igualmente a la exposición fotográfica: ‘Crónica del Rey Don Pedro, X edición’, de Justi de la Peña y Jesús Sánchez de Haro.
Esto únicamente fue el aperitivo del amplio menú que va a desplegarse con actividades ininterrumpidas durante todo este fin de semana programadas con motivo de la X Crónica del Rey Don Pedro. Esta fiesta medieval se encuentra basada en un episodio histórico real acontecido en 1353: el bautizo de doña Beatriz, fruto de la relación del rey Pedro I con su amante, María de Padilla.

miércoles, 4 de febrero de 2015

NECESITAMOS DE VUESTRA AYUDA



Queremos solicitar de todos los torrijeños una colaboración puntual de gran valor para uno de nuestros proyectos más inmediatos.

Son, de momento, cinco los proyectos editoriales programados por nuestra Asociación “Amigos de la Colegiata” y el Instituto de Estudios Comarcales “Señoríos de Entre-Ríos”, en generosa colaboración con nuestro Excmo. Ayuntamiento, para el presente 2015: los libros “Historia de la Enseñanza en Torrijos”, “Semana Santa Torrijeña: religiosidad y tradición hermanadas”, “Cuevas y conductos subterráneos en la Comarca de Torrijos”, “Crónica del rey don Pedro I en su X Edición” y “Dos “biciperegrinos” en el Camino Real de Guadalupe”.

Pues bien, amigos nuestros, para el primer libro citado: “Historia de la Enseñanza en Torrijos” necesitamos la colaboración de todos los torrijeños deseosos que sus “fotos” escolares y las de sus mayores figuren en las ilustraciones del álbum que aparecerá en dicho libro. Es muy necesaria, queridos lectores, vuestra labor de divulgación “boca a boca”. Y, en momento alguno penséis que esos documentos gráficos tan valiosos sentimentalmente para cada uno de vosotros se podrían extraviar:


¡POR FAVOR, PONEOS EN CONTACTO CON NUESTRO COMPAÑERO FERNANDO ALCÁNTARA GARCÍA, EN SU TIENDA DE LA CALLE MAYOR, QUIEN LAS REPRODUCIRÁ Y OS LAS DEVOLVERÁ, AL INSTANTE! ¡GRACIAS ANTICIPADAS, PORQUE CONFIAMOS PARTICIPARÉIS EN ESTE ILUSIONANTE PROYECTO QUE, ES SIN DUDA, UN CAPÍTULO IMPORTANTÍSIMO DENUESTRA HISTORIA E INTRAHISTORIA!

jueves, 4 de septiembre de 2014

ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LOS ANIVERSARIOS DE LA HERMANDAD DE NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO Y NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD


Estamos a punto de celebrar el aniversario preparado por la Hermandad torrijeña este próximo domingo 7 de septiembre de 2014 como del 150 Aniversario de Jesús Nazareno y del 250 de la Virgen de la Soledad; pero habría que precisar un poco más en las fechas, a la luz de nuevos documentos localizados en Toledo.

Como ya expusimos en el libro “Cofradías y Hermandades en la Villa de Torrijos”, las primeras noticias que habíamos encontrado referentes a la imagen de Ntro. Padre Jesús Nazareno en su altar aparecieron en el año 1864, en un inventario que realiza D. Lucio de la Vega, administrador del Hospital de la Santísima Trinidad y Consolación siguiendo las instrucciones de D. José Genaro Villanoba, apoderado general testamentario del duque de Maqueda D. Vicente Pío Osorio de Moscoso.

Con respecto a la Hermandad, en la visita eclesiástica de 1867 nos dice el párroco torrijeño que hay varias asociaciones particulares (de socorro mutuo) entre las que se encuentra la de Jesús Nazareno. Es por tanto, el germen de la devoción por dicha imagen, que se verá ampliada por su fundación canónica a comienzos del siglo XX por D. Balbino Longobardo Vera, D. Federico Díaz y D. Eduardo López, todos ellos ilustres hijos de esta villa de Torrijos. (Con lo que las fechas del Aniversario de Jesús Nazareno cuadrarían).

Fue refundada a mediados de los años cuarenta del pasado siglo tras el paréntesis de la Guerra Civil, bajo la presidencia de D. Gil Díaz.

En aquellos años, la Hermandad celebraba sus Juntas Generales en el domicilio del hermano D. Hipólito Rico, al final de la calle de la Estación, junto al surtidor de gasolina.

Gran impulsor de esta Hermandad fue el que sería Presidente de la misma durante muchos años, D. Rufino España Andújar. Los hermanos se reunían para las procesiones de Semana Santa en el domicilio del Hermano Presidente, D. Gil Díaz, en la calle del Tejar, esquina del callejón del mismo nombre.

Los actuales estatutos de la Hermandad reflejan fielmente los objetivos principales para los que fue fundada en el pasado siglo. Todos ellos recogidos en el Título II, artículo 7:

1º) Promover, desarrollar e incrementar, según las normas de la Iglesia, el culto público y privado en honor de nuestro Señor Jesucristo, bajo el título o advocación de Jesús Nazareno.

2º) Promover entre los hermanos una vida cristiana más perfecta y contribuir a la edificación cristiana de la sociedad en que viven.

3º) Fomentar el espíritu y vida litúrgicos en los actos de piedad.

4º) Buscar una sólida formación bíblica y ascética mediante actos adecuados para ello.

5º) Practicar obras de caridad y asistencia social, no sólo entre los hermanos, sino entre todos los necesitados, sin excepción ni distinción.


Como hemos dicho más arriba, y a la luz de nuevos documentos, podemos afirmar con rotundidad que la Esclavitud de Ntra. Sra. de la Soledad de Torrijos se funda en el año 1722 en el Hospital de la Santísima Trinidad, integrada por hermanos de ambos sexos. (Por lo tanto se cumpliría el 292 Aniversario de su fundación).

Así consta en un documento que alude a “un libro empergaminado y sin foliar intitulado Libro de la Esclavitud de Nuestra Señora de la Soledad, de Torrijos, que fue el primero de su serie (y actualmente desaparecido).

En enero de 1764, don Tomás de Marcos Molina, Visitador Eclesiástico del Partido de Santa Olalla, Rodillas y Montalbán, informa al Consejo de Gobernación de la Catedral de Toledo sobre la necesidad de revisión de las Ordenanzas de la Cofradía de la Esclavitud de Ntra. Sra. de la Soledad. El procurador de número de la ciudad de Toledo, don Nicolás Martín Pintado, recoge el informe del párroco de la iglesia de San Gil, don Juan Recio, quien con fecha 19 de febrero de dicho año, considera que no hay inconveniente alguno para la aprobación de dichas Ordenanzas. Elevan dicha petición al Consejo de Gobernación en nombre de los otorgantes y hermanos de la cofradía, don Bernardino Carlos de Vilches, secretario de la misma, Isidro Saiz, Diego Garrido, Luis Domínguez, Cristóbal Torrijos, José López Caudilla, Melchor Fernández y Jerónimo Vázquez, en nombre de los treinta y tres hermanos que componen la cofradía.

El Notario Público y Apostólico, vecino de Torrijos, don Juan Pérez Menor, traslada copia de las Ordenanzas, recogidas del pergamino, al Cardenal-Arzobispo de  Toledo, Don Luis Antonio Fernández de Córdoba y Portocarrero, conde de Teba, y el Consejo de Gobernación “aprueba en la forma ordinaria” dichas Ordenanzas con fecha 23 de febrero de 1765.

Entre las obligaciones a que se comprometen los hermanos y hermanas (“esclavos”) de la cofradía figuran:

·   Asistencia con hacha a la misa solemne del 8 de septiembre, festividad de la Natividad de Nuestra Señora, y de velar de cuatro en cuatro durante una hora.

·   Que los hermanos que así lo deseen puedan confesar y comulgar en dicho día contando con la asistencia del capellán, quien recibirá limosna por parte de la hermandad por tal servicio espiritual.

·   Asistencia al funeral del hermano o hermana que falleciere.

·   Obligación de asistir con el hacha a la procesión del Viernes Santo, respetando la preferencia en el orden de la misma de las “señoras mayordomas”.

·   Mandar decir dos misas si falleciese el capellán de la cofradía.

·   Al fallecer un hermano, puede solicitar el ingreso en la cofradía, si así lo desea, la viuda o su hijo mayor.

Más noticias sobre esta hermandad las extraemos del Expediente General de Cofradías (60 reales en gastos para la celebración de función religiosa) y del “Almanaque Parroquial de Torrijos (Toledo). Año I. 1929”, dirigido por el párroco de la Colegiata, beato don Liberio González Nombela. Era entonces su Presidente don José Gómez de Agüero y contaba con 85 cofrades, siendo de las más numerosas de entre las cofradías torrijeñas en aquel período.

Tras el paréntesis de la Guerra Civil, en la década de los cuarenta, la hermandad cuenta sólo con mujeres, aunque sus directivos son varones (D. Valentín Martín Doblado, D. Buenaventura Martín, D. Enrique Peña Villanueva, entre otros). Esta hermandad solía celebrar sus reuniones o asambleas en un local de la carretera de Gerindote, propiedad del inolvidable Doctor don Enrique Peña Villanueva, donde actualmente se encuentra la oficina de Correos.

A mediados de los ochenta del pasado siglo, la hermandad de Nuestra Señora de la Soledad será asumida por la de Jesús Nazareno, que la dotará de precioso estandarte y manto dignos de tan excelsa devoción.

La imagen de la Virgen, del siglo XVIII, es de vestir; es decir, sólo tiene talladas las manos y la cara, quedando el cuerpo con un simple armazón de madera que se tapa con los bellos trajes que posee Ntra. Sra. Ésta se guardaba y guarda en la antigua Capilla de los Cebreros, donde anteriormente estuvo la del Santísimo Cristo de la Sangre antes de ser ubicada en el actual camarín del siglo XVIII. Curiosamente en el precioso manto de Nuestra Señora, el Jueves Santo, aparecía prendido un billete de cinco duros, de veinticinco pesetas. Nunca conocimos su anónimo o anónima donante...
 
Es impresionante la belleza del rostro de Nuestra Señora de la Soledad que se aparta de los cánones escultóricos de la escuela Castellana para acercarse a los de la Andaluza. Desconocemos su autoría, desgraciadamente.

En 1977, la hermandad encargó una carroza para las procesiones del Jueves y Viernes Santo, ya que anteriormente se sacaban a hombros.

En el año 1990, se cambió la indumentaria  de los hermanos en las procesiones de Semana Santa, pasando del capirote blanco, cruz morada en el pecho, túnica morada y fajín blanco al capirote morado, cruz blanca en el pecho, túnica morada con fajín blanco y capa del mismo color.

En 1994 se adquirieron túnicas nuevas para las imágenes de Jesús Nazareno y Ntra. Sra. de la Soledad, deterioradas por el paso del tiempo.

Un año después se restauró el estandarte de la Soledad, realizado por las monjas de nuestra localidad.

Felicitar desde aquí a la Hermandad en sus aniversarios, precisando que la Esclavitud de Ntra. Sra. de la Soledad es más antigua que lo supuesto hasta ahora, en más de 40 años…

Jesús Sánchez de Haro
Amigos de la Colegiata de Torrijos

Cronista Oficial de Carriches

miércoles, 11 de junio de 2014

TOMA DE POSESIÓN COMO CRONISTA OFICIAL DE LA VILLA DE CARRICHES

El próximo sábado 21 de junio, a las 12 de la mañana, en el Salón de Plenos de la Casa Consistorial carrichana tendrá lugar mi toma de posesión como Cronista Oficial de la Villa de Carriches (Toledo).


domingo, 2 de marzo de 2014

UN DETALLE...DESCONOCIDO


Os quiero acercar, en esta ocasión, una imagen muy conocida de nuestro retablo mayor de la Colegiata de Torrijos. Claro, desde otro punto de vista.

En muy pocas ocasiones hemos tenido la oportunidad de ver tan de cerca la escena de la Santa Cena, y tuvimos la oportunidad cuando se restauró en el año 2006. Los andamios nos lo pusieron muy fácil.

Se puede ver de cerca a varios de los apóstoles, San Juan postrado a los pies del Señor, el cáliz…la mesa del cenáculo (con el cordero, y varios panes) y un personaje desconocido que se asoma a la escena.


¿Alguien sabrá de quien se trata?

domingo, 9 de febrero de 2014

LOS INICIOS DE...MI HISTORIA


En estos días se cumplen 21 años de mi primer trabajo sobre Carriches, una primera historiografía carrichana que sólo publiqué para la familia, y de la que tengo muy buenos recuerdos. Un gran trabajo de recopilación, miles de horas de trabajo en diferentes archivos.

Ese gusanillo por esta ciencia humana surgió en el Colegio San Gil de Torrijos, de manos de mi maestro D. Julio Longobardo, y se vio aumentada ya en el Instituto Alonso de Covarrubias por otro de mis profesores de Historia, Florencio Huerta.

Después de ese curso, 3º de BUP, las investigaciones, cartas a los diferentes archivos, fotocopias de documentos, se hicieron muy comunes y necesarios en el devenir diario.

Muy pronto me llamaron para participar en la redacción de El Pregonero, el libro de las fiestas de Carriches, que por aquel entonces repuntaba en contenidos.

Buen ojo tuvo D. José Talavera, por entonces párroco de Carriches y encargado de escribir sobre la historia local, al encargarme el primero de mis artículos sobre la historia para El Pregonero de 1995: El órgano actual de la Cátedra de San Pedro.

Esa entrega y dedicación tuvo la primera de las recompensas, y no vino de manera oficial por ninguna institución, sino por la Asociación Cultural “Los Carrichanos” en agosto de 1996 que me entregó una placa “en agradecimiento a tus trabajos realizados sobre la historia de Carriches”.

Con sumo respeto, al año siguiente, me dedicaron en El Pregonero un artículo, en el que me daban la bienvenida a la inacabable tarea de servir a los demás. A la vera de La Encina, maduró la pluma de mis trabajos, mientras ya se estaba fraguando en ese tiempo la primera de mis publicaciones: realizar una crónica del acontecimiento histórico más importante de Carriches, la concesión del título de Villa.

Revisando los documentos me di cuenta de la fecha de la concesión, y que el 27 de noviembre de 1999 se cumplirían 250 años, y encima era sábado. Una oportunidad de celebrarlo por todo lo alto.



Todas esas ideas, ilusiones, el proyecto realizado, dieron lugar al nacimiento de la Asociación Patrimonio Cultural Villa de Carriches, allá por el año 1997, y la publicación de la Revista Cultural Adovea, una de esas “hijas” amada y cuidada con detalle.



Pero llegó el momento más importante, la celebración del 250 Aniversario del Real Privilegio de Villa, y con él mi primer libro en 1999.

Mucho trabajo, grandes sueños, importantes esperanzas, algunos desengaños, organizando un extenso programa de actos para ese aniversario, que se vino abajo, cual castillo de naipes al soplo de un mal viento.

Apartado de las celebraciones oficiales, tuvimos que organizar el acto de presentación en el Colegio de Carriches, ya que el nieto del tío Nino y la tía María o del tío Benito y la tía Tomasa, que tanto monta…, no tenía la suficiente “categoría” para hablar del Privilegio como podría tener el Presidente del CSIC, a pesar de conocerme al dedillo el dichoso documento.



Con la asistencia de mi familia, mis amigos, incluso D. Julio Longobardo, realizamos la presentación de “En Testimonio de Verdad”. El Conde de Orgáz tuvo el acierto de presentarse por sorpresa, y me agradeció personalmente el gran trabajo realizado.

Fue todo un éxito, de público, de ventas (se agotaron todos los ejemplares), y lo más importante, el reconocimiento que las instituciones quisieron arrebatarme para mayor gloria de sus representantes, me fue concedido por la gente del pueblo, los lectores, que son los que se interesaron por mi trabajo.

Desde entonces he seguido acercando el pasado común de los carrichanos hasta el presente, mediante artículos, publicaciones, entrevistas, etc. Porque cuando las tradiciones orales se van perdiendo a medida que los pueblos crecen, cuando los pequeños sólo escuchan a los abuelos cuando van a por “la paga”, cuando las fotos antiguas han desaparecido de nuestros cajones para dar paso a las viejas tecnologías... es entonces cuando cobran toda su importancia los encargados de documentar los tiempos presentes para que en el futuro sean recordados y no se olviden.

lunes, 20 de enero de 2014

SAN SEBASTIÁN Y LOS MORRACHES DE CARRICHES



Para Reyes comen los bueyes; para San Sebastián come el gañán.


Ya ha llegado el 20 de enero, y con él celebramos la festividad de San Sebastián, santo de singular renombre por su gran devoción en el siglo XVI gracias a su abogacía contra la peste y las epidemias.

Según la tradición cristiana, Sebastián fue un soldado romano que se convirtió al cristianismo y se le dio muerte por razón de su fe. La Iglesia le venera, por ello, como mártir. Se le representa semi-desnudo. De lo que no hay duda es de la presencia de este santo en la comarca según consta por la existencia de cofradías bajo su advocación en Malpica de Tajo, Torrijos, y también en Carriches.

Esta cofradía tenía su sede en la parroquia y no tenemos datos del año de su fundación, aunque existen noticias de ella a finales del siglo XVI.

Lo característico de esta cofradía carrichana son los famosos “morraches” conocidos por la localidad vecina de Malpica de Tajo. Carriches también tuvo estos danzantes, para pedir limosnas para la celebración de las fiestas del santo. Después de la Guerra de la Independencia, extinguida la cofradía, siguieron saliendo los morraches a pedir limosna, pero esta vez, se agregaron las rentas a la Cofradía de las Benditas Ánimas del Purgatorio.

jueves, 9 de enero de 2014

TORRIJOS HISTÓRICO, A VISTA DE PÁJARO



De regreso, en el nuevo año, os invito a conocer...y reconocer una imagen de Torrijos desde otro punto de vista...a vista de pájaro.

En ella podemos ver la Villa de Torrijos a mediados del siglo XX, con la Colegiata, la Capilla del Cristo (donde reconocemos la espadaña y el camarín), la antigua Casa de los Arce y el Cine Margoy en la Plaza del Cristo. También se conoce la chimenea de la alcoholera y con mucha vista...al fondo...el castillo de Caudilla.

Otra mirada, desde las alturas, de aquel Torrijos de nuestra memoria colectiva.

lunes, 23 de diciembre de 2013

SOBRE TODO...FELIZ NAVIDAD

El otro día me puse a buscar una fotografía, entre los cientos de imágenes que he tomado durante todo el año 2013, para felicitar la Navidad. Lo tenía complicado, pero creo que lo logré.


Feliz Navidad a todos

miércoles, 27 de noviembre de 2013

EL PRIVILEGIO REAL DE VILLA DE CARRICHES



Hoy se cumplen 264 años de la Concesión por parte del rey Fernando VI del Privilegio Real de Villa a Carriches, el acontecimiento histórico más importante de toda su Historia.

Hace ya 14 años de la publicación de mi primer libro, “En Testimonio de Verdad. El Proceso de Villazgo de Carriches (1748-1749)”, donde pude recopilar toda la información relativa a este hecho, y del que a continuación os traigo un pequeño resumen.

En 1748, el Lugar de Carriches pertenecía al Estado y Señorío del Conde de Orgaz, bajo la jurisdicción de la Villa de Santa Olalla. Tenía una población de 500 vecinos, dedicados mayoritariamente a la agricultura y a la ganadería, trabajos de los que vivía todo el pueblo.

Pero Santa Olalla y sus justicias ocasionaban en los carrichanos "notables y crecidas molestias y vejaciones” tanto en las personas como en su patrimonio, porque “por leves cosas y sin fundamentos algunos nos fomentan causas criminales, arrastrándonos presos a la cárcel Real de Santa Olalla”. Y allí les dejaban por el tiempo que les parecía, reclamando a su salida grandes cantidades de dinero como multa.

Las continuas "molestias y vejaciones" a las que eran sometidos los moradores de Carriches por las justicias de Santa Olalla llegaron a tal punto, que los vecinos, según comentan en la petición "estamos ya resueltos a irnos a vivir a otras poblaciones, dejando nuestras casas y haciendas".

Carriches se iba despoblando y nadie quería vivir en el pueblo. Por eso no les quedó otra salida que elevar sus protestas ante la Corte de Madrid, buscando solucionar el problema.

Conducidos por el Concejo del Lugar y sus vecinos dieron el paso de solicitar de S.M. que se les concediera el Privilegio de Villa. Para ello se necesitaba obtener previamente la licencia del Conde de Orgaz, ya que Carriches pertenecía al Señorío del Conde, junto con otros pueblos como Domingo Pérez, Erustes, Otero, etc.

No conocemos cuándo se solicitó la licencia, pero lo cierto es que en ella se relacionaban, una tras otra, las continuas extorsiones a las que se veían sometidos.


Ante las súplicas de los carrichanos, las vejaciones de que eran objeto y el perjuicio que ello ocasionaba para el porvenir de la aldea solicitante (según dice el texto del Privilegio), el Conde, y el 2 de octubre de 1748 concedió la licencia con algunas condiciones, que se firmaron por el Concejo de Carriches en Santa Olalla, 7 días después. A su regreso al pueblo, convocaron a los vecinos y decidieron nombrar a 3 personas que se encargarían de llevar ante el Rey Fernando VI, los permisos y solicitudes de exención de jurisdicción.

Conseguido el consentimiento del Conde, el procedimiento para la concesión del Privilegio fue rápido.

El Concejo de Carriches se reunió el día 9 de octubre de 1748 y dio su poder a José Gómez Santana, Antonio García Luján y a José de la Peña y Andino, para que comparecieran ante S.M., señores del Real Consejo de Castilla y adonde fuera necesario, para pedir y presentar petición de exención, acompañada del consentimiento del Conde: “[...] damos todo nuestro poder cumplido amplio y bastante, el que en derecho se requiere y es necesario, mas pueda y debe valer a dichos José Gómez y Santana, y Antonio García Luján y a José de la Peña y Andino, procurador de los Reales Consejos, vecino de la Villa y Corte de Madrid, a todos tres juntos y a cada uno por sí insolidum, y con facultad de que lo que uno comience lo pueda fenecer y acabar el otro, o los otros; especialmente para que en nombre de este referido Lugar, su Concejo y vecinos, puedan parecer y parezcan ante S.M., que Dios Guarde, en su Real Cámara, o dónde convenga, y haciendo relación de todo lo ocurrido y presentación a él sobre dicho instrumento de consentimiento otorgado por el expresado Excmo. Sr. Conde de Orgaz, a fin de que dicho Lugar se haga Villa, pidan la Gracia y Merced para ello y que se le exima de la citada jurisdicción de Santa Olalla [...]”.

Una vez concedido el poder de representación, éstos presentaron ante el Real Consejo dicha petición, en la que se presentaban todos los argumentos que avalaban su postura, junto con el poder y consentimiento del Conde.

Después de algunos meses, el Real Consejo de Castilla, a petición del Rey el día 12 de mayo de 1749, estudió toda la información necesaria, y después que los carrichanos pagaron por la merced de la exención de jurisdicción la cantidad de 547.500 maravedís (7.500 maravedís por cada uno de los 73 vecinos), S.M. Fernando VI concedió el 27 de noviembre de 1749 el Real Privilegio eximiéndole de la jurisdicción de Santa Olalla y haciéndole Villa: “D. Fernando, por la Gracia de Dios, Rey de Castilla [...] suplicándome que en atención a ello sea servido concederos Privilegio de exención de la Villa de Santa Olalla, haciendo a vos el mencionado Lugar de Carriches, Villa de por sí y sobre sí, con jurisdicción civil y criminal, alta y baja, mero y mixto imperio en primera instancia, según y como se concedió a otros lugares (ahora Villas) [...] he venido en concederos la referida exención y por la presente de mi propio motu, cierta ciencia y poderío Real absoluto de que en esta parte quiero usar y uso como Rey y Señor natural no reconociente superior en lo temporal [...] eximo, saco y libro a vos el dicho Lugar de Carriches de la jurisdicción de la referida Villa de Santa Olalla, su alcalde mayor, ordinarios y demás justicias y ministros, y os hago Villa de por sí y sobre sí, con jurisdicción civil y criminal, alta y baja, mero y mixto imperio en primera instancia [...]”.



El mismo día que se expidió el Real Privilegio (27 de noviembre de 1749) el Rey Fernando VI envió una Real Célula al Juez de la Comisión, D. Ventura de San Juan, por la que le mandaba que fuese al Lugar de Carriches con el Privilegio y la Real Célula, y diera posesión, señalándole el término y territorio que le correspondiese. También le encomendó que averiguase qué término, territorio y vecindario tenía, y que hiciese nombramiento de los oficios del Ayuntamiento, dándole la Comisión que para el caso es necesaria y se requiere.

Y así, el día 7 de diciembre de 1749 a las 10 de la mañana, Carriches tomó posesión de su título en las casas de su Ayuntamiento, dando el juez al nuevo alcalde varas altas de justicia y notificando al alcalde de Santa Olalla su cese en la jurisdicción de Carriches.

jueves, 14 de noviembre de 2013

NTRA. SRA. DE LA CONSOLACIÓN DE TÁRIBA (VENEZUELA) Y TORRIJOS



Después de fundada la Ciudad de San Cristóbal (Venezuela) por Juan Maldonado Ordóñez y Villaquirán en 1561, los Padres Agustinos deseaban cristianizar a los indios Táribas y enviaron a dos religiosos de su convento con sus breviarios y una tabla con la imagen de Nuestra Señora de la Consolación. Los dos padres llegaron entrada ya la noche a la zona donde hoy está la Basílica de Ntra. Sra. de la Consolación, en donde fijaron a una caña la milagrosa imagen y a su tiempo emprendieron la misión evangélica. En aquel lugar levantaron una Ermita donde oficiaban la Santa Misa.

Años después, los indios Guásimos y los Capachos hicieron una irrupción contra los indios Táribas, que huyeron del lugar, junto a los Padres que volvieron para su convento de San Cristóbal. Una mujer se llevó la Imagen a su casa y la colocó en un altar, pues era india cristiana. Dice la historia que desde los campos de Machirí y Pueblo Nuevo veían por la noche iluminada la casa de la mujer y venían a ver lo que sucedía...

Fue en casa de Alonso Álvarez de Zamora, uno de los primeros pobladores de Táriba, quien residía allí con su padre dedicado a las faenas agrícolas. Tenía visita Álvarez de Zamora, pues estaban pasando el día con él algunos amigos que habían acudido aquel día de San Cristóbal. Uno de los visitantes era el joven torrijeño Juan Ramírez de Andrade, que andando el tiempo sería Alférez Real de la ciudad de Pamplona (Colombia) a muy pocos kilómetros.

Mientras los adultos hablaban, los jóvenes decidieron organizar una partida de bolas. Tomaban parte en el juego el mencionado Ramírez de Andrade y tres de los hijos del anfitrión, a saber Jerónimo de Colmenares, Alonso Álvarez de Zamora y Pedro de Colmenares. Durante el transcurso del juego se les rompió una de las paletas que usaban para el mismo. La búsqueda de alguna tabla, con la que pudieran suplir la paleta rota, los condujo a la despensa de la casa, en la que se guardaban las cosechas. Allí encontraron una tablilla que parecía haber sido imagen, a juzgar por la guarnición que aún conservaba; pero ni la guarnición estaba barnizada, ni se podía distinguir figura alguna. Decididos a partirla, la golpearon sin éxito contra una piedra. Intentó lo mismo Jerónimo con un cuchillo. Salió en ese momento de la casa la madre de los muchachos, Leonor de Colmenares y, airadamente, los regañó por la irreverencia que estaban cometiendo contra la que ella conocía que había sido imagen sagrada; quitándosela, volvió a guardarla en la despensa, colgándola de una estaca en la pared. Era poco después del mediodía.

Hacia las cuatro de la tarde, con sorpresa, advirtieron que la despensa resplandecía como si se hubiera incendiado. Corrieron todos, ansiosos, para apagar el fuego que parecía amenazar toda la casa; pero mayor fue aun su sorpresa cuando cayeron en la cuenta de que la luz brotaba de la tabla, y que en ella aparecía, claramente dibujada, la imagen de Nuestra Señora, bajo la advocación de La Consolación.

En la actualidad, la pequeña ermita construida en la despensa del maíz se ha convertido en una basílica menor, declarada como tal por el Papa Juan XXIII, el 23 de Octubre de 1959.




viernes, 1 de noviembre de 2013

NOCHE DE CLAMORES


Cuando el frío ha llegado de repente a nuestras vidas, a los pocos días de que la Señora del Encinar carrichano haya subido hasta su retiro invernal en su ermita, junto al cementerio, se destapa el mes de noviembre, señalado desde tiempo inmemorial para el recuerdo de los difuntos.

Evocaremos la memoria del pasado, de los miedos y silencios terroríficos; clamores de campanas anunciando la noche oscura de los Santos, noche de finados, a la sombra de la oscilante luz de una vela. En definitiva: la muerte se nos presenta en el recuerdo a los difuntos.

Este artículo que ahora os presento es una mínima parte de un extenso estudio que vengo realizando desde hace varios años en la Villa de Carriches. Y aunque el tema no sea de lo más interesante en un principio, la infinita documentación existente en los archivos llevó a preguntarme por aquello que ha ocupado al ser humano de todos los tiempos: la angustia de la muerte.

Pero que nadie se asuste; sólo pretendo recoger la repercusión que esta realidad ha configurado en la vida de este pueblo durante muchos siglos: comportamientos, ritos, tradiciones… Cada pueblo, ante la propia razón de la muerte, común para todo ser viviente, va formando unas prácticas y unas acciones que, con el tiempo, pertenecerán a su propia cultura.

Para ello he preguntado a los carrichanos qué prácticas perviven en su memoria, intentando rebuscar entre la documentación histórica su propia confirmación. De este material se ha podido descubrir una realidad socio-cultural que nos hará entender las diferentes épocas y sus correspondientes tradiciones.

También os mostraré las aspiraciones que permitirán conocer cómo la muerte era una realidad natural entre los vecinos de Carriches. Se analizarán los ritos reunidos a lo largo de la historia y las creencias para prepararse a bien morir; los ritos funerarios y el recuerdo permanente de los difuntos; las ideas fundamentales que surgieron a través de la Cofradía de Ánimas de Carriches en cuanto a su memoria solidaria.

Con la aportación de significativos testamentos de diferentes siglos (XVI, XVII, XVIII y XIX) y de las Constituciones de Ánimas conoceremos de primera mano las principales referencias documentales que se aportan.

Pero, como adelanto, os presento una pequeña parte del mismo, sobre los toques de campanas, tan tradicionales en estos días.



Los toques de campanas siempre han estado unidos al tema de la muerte. Era el verdadero sonido de la muerte, el que se difundía desde las torres de campanas de las parroquias.

El toque de Ánimas avisaba a los vecinos de que tenían que rezar alguna oración para salvar las almas de los fieles difuntos del Purgatorio. Pero no sólo ese era su significado: las campanas marcaban el proceso mortuorio, desde la agonía, al entierro, y después los funerales.

Esta costumbre, regulada por las Constituciones Sinodales del arzobispado, mandaba dar cuatro clamores y no más: “el uno cuando avisan de la muerte, el segundo cuando sale la Cruz y los clérigos por el difunto, el tercero cuando entrare el cuerpo en la iglesia y el cuarto cuando dicen el responso para ponerle en la sepultura”.

Hubo épocas en las que el tañido duraba toda la noche, la “noche de clamores” en la noche de finados, o cuando el fallecido era un hermano cofrade de Ánimas.


Pero esto es ya otra historia…

domingo, 13 de octubre de 2013

EL TERREMOTO DE LISBOA DE 1755 SE DEJA SENTIR EN CARRICHES


Ahora que estamos muy pendientes del Sur de Asia con motivo de las continuas alarmas por los tan temidos tsunamis o maremotos, que elevan la altura del mar cientos de metros, arrasando las costas de esos países y aumentando las cifras de muertos en miles, vamos a refrescar la memoria histórica de nuestro pueblo con el terremoto que se dejó sentir en Carriches por el año 1755.

Parece mentira, pero es cierto.

Cuentan las crónicas que la mañana del día 1 de noviembre de 1755, festividad de Todos los Santos, había amanecido con toda claridad, como otros muchos días. Eran las 9:40 horas de esa mañana cuando un gran temblor de intensidad 9,0 en la escala de Rigther se dejó sentir en la península Ibérica y el norte de África. El epicentro se localizó frente a la costa Atlántica de Portugal, que fue la más afectada.

Lisboa fue la ciudad que peor quedó. Las consecuencias del temblor no sólo quedaron en el destrozo de casas y edificios sino que un grave incendio asoló lo que quedaba en pie y la gran ola del  maremoto inundó los barrios bajos de la cuidad.

Como ya hemos dicho, la gran intensidad del terremoto (9,0 en la escala de Rigther) se hizo sentir en toda la península, afectando también a Carriches en sus casas y edificios más importantes.


Así, en el libro de fábrica de la iglesia de Carriches se menciona este hecho y las consecuencias que tuvo: “reedificar los cimientos de la iglesia”, “componer la gradería del cementerio, coger las aguas y hacer una calzada”, “y la pared de la sacristía que se abrió con el terremoto, según informaron a Su Merced, necesita también un botarel o pilar de ladrillo que la sostenga y verifique”.

sábado, 28 de septiembre de 2013

POR TORRIJOS...CAMINO DE GUADALUPE



A lo largo de nuestra extensa geografía peninsular podemos observar una gran diversidad de rutas turísticas que recorren caminos históricos, o no tanto, para dar a conocer los monumentos, cultura, gastronomía, etc. Los más conocidos son en primer lugar el Camino de Santiago (en todas sus variantes), el Camino del Rocío, la Ruta del Lazarillo, del Quijote...

Es uno de estos caminos históricos, transitado desde hace siglos por los peregrinos, el que discurre por Torrijos: el denominado “Camino Real de Guadalupe”.

Dentro de esta proliferación de rutas y caminos han surgido asociaciones de amigos, como la del Camino de Guadalupe, que se encargan de promocionar los mismos y de dar a conocer las localidades por donde transcurre, entre las que se encuentra nuestra Villa.

En principio se podrían distinguir 2 caminos: El primero, que salía desde Toledo, caminando siempre con el Río Tajo a la izquierda, por Albarreal de Tajo, Burujón, Escalonilla, para llegar a La Mata y Erustes; y el segundo camino, que salía desde Madrid, por Móstoles hasta el río Guadarrama, donde se cogía el camino directo a Casarrubios del Monte, Ventas de Retamosa, Fuensalida y por fin se llegaba a Torrijos.

Históricamente, el peregrino entraba a la Villa por la Puerta de Madrid, desde donde se dirigía al Hospital de la Santísima Trinidad para buscar un lugar donde dormir y algo de comer: “Si con motivo del jubileo de Santiago, o las romerías de Ntra. Sra. de Guadalupe o Ntra. Sra. de Toledo, se juntaran más de treinta y tres peregrinos en el hospital se recogerán sólo por una noche”.

Con fuerzas renovadas, emprendían su camino por la calle del Cristo hacia la plaza de San Gil, con la Parroquia y el Convento de las Concepcionistas como marco principal.

A su salida por la Puerta de Maqueda se dirigían por el antiguo camino de Carmena hacia la Cañada Real Segoviana, donde retomaban el Camino Real de Toledo por Carmena, Carriches y Erustes, donde se unían ambos caminos.

En la actualidad se puede seguir por el camino del Monte hasta Cebolla, pasando por Mañosa y Montearagón. Bordeando el Río Tajo pasaremos a la antigua Venta de Sotocochino, desde donde se divisa ya Talavera de la Reina.

Tras cruzar el puente del Alberche, por el antiguo cordel de merinas, se entrará en la Ciudad de la Cerámica dando vista la Ermita de la Virgen del Prado, Patrona de esta ciudad, que no dejaremos de visitar.

Hasta aquí el Camino ha discurrido entre olivares y campos de secano, tornándose en este segundo tramo en prados verdes por el regadío, llegando a mitigar el intenso sol y aliviando un poco la fatiga.

Saldremos de Talavera por el barrio de Patrocinio a través del camino de Calera para llegar a Alberche y a continuación Calera y Chozas. De aquí marcharemos por el Camino de Alcañizo y por el que, tras conectar hacia el sur por la Cañada Oriental Leonesa, llegaremos a Alcolea de Tajo. Después de 2 kms por el antiguo camino de Puente del Arzobispo llegaremos a esa Villa, una de las más emblemáticas de este Camino.

Habiendo pasado el Tajo por el Puente que mandó construir el Obispo D. Pedro Tenorio entraremos en Extremadura donde aflora un cambio en el paisaje que va aumentando en su belleza y frondosidad, a medida que nos aproximamos a la sierra de Altamira.

Antes de ello deberemos de llegar por la Cañada Leonesa y posteriormente el Camino de Rozas a Villar del Pedroso, en el cual entramos por su calle Real. Todavía existe como casa parroquial el antiguo Hospital de Peregrinos, joya histórica de este Camino, así como su iglesia, conocida  por ser la Catedral de la Jara.
            
Saliendo en dirección  hacia la sierra llegaremos a Carrascalejo, donde se inicia la subida al Puerto de Arrebatacapas, otro hito histórico de este Camino. A partir de aquí hay que utilizar la carretera que lleva a Guadalupe durante 4 kms., hasta Las Lucías. Iniciaremos la subida al Alto de las Cruces, para descender después por la Chorrera de Tumbafrailes al Valle del Hospital del Obispo, la llave que abre Los Ibores. 

Pasaremos el Puerto de la Cereceda, y por el camino del Cubero descenderemos hasta el puente de Espinarejos, sobre el arroyo de la Plata. Tras una ligera subida pasaremos por la encina de la Cruz del Pañero para desembocar en el Puente de los Álamos, que nos permitirá cruzar el río Ibor.

Entre bosques de pinos y castaños llegaremos a la Ermita del Humilladero, con su mirador, en el que la vista y el espíritu se elevan para poder contemplar en todo su esplendor el Valle de las Vílluercas, vergel y paraíso de la Virgen de Guadalupe.

El Camino Real de Guadalupe es un patrimonio cultural que debemos apoyar y recuperar, para de esta manera, revitalizar el camino y conocer la historia, pueblos y gentes por los que se pasa.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

PRESENTACIÓN DE LOS LIBROS DE LOS RETABLOS Y GUERRA DE LA INDEPENDENCIA EN CARRICHES


Hace algunos días que se presentaron en Carriches los libros de los "Retablos en la Comarca de Torrijos" y "La Comarca de Torrijos durante la Guerra de la Independencia", con una gran acogida en la presentación y un gran éxito de ventas.

Aquí os dejo el texto de mi presentación, para los que no pudieron estar allí.

Buenas Noches:

De nuevo nos reencontramos en Carriches para asistir a un acto cultural tan importante como es la presentación de dos nuevas obras relacionadas con nuestro pueblo, en cuanto a su historia y su patrimonio histórico. Se trata de los libros “La Comarca de Torrijos durante la Guerra de la Independencia” y “Retablos en la Comarca de Torrijos”.

Pero antes de nada, quisiera agradecer la presencia hoy aquí de Julio Longobardo, presidente de la Asociación Amigos de la Colegiata de Torrijos, Académico de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo y de la de Historia y Arte de Torrijos y miembro del Instituto de Estudios Comarcales “Señoríos de Entre-Ríos”; Teodoro Cañada, Instituto de Estudios Comarcales “Señoríos de Entre-Ríos”; Isidro Castaño, Alcalde de Carriches; Señores y Señoras Concejales, cura párroco de La Mata y Carriches, compañeros de las diferentes asociaciones en las que participo (que parecemos como los tostoneros, de pueblo en pueblo presentando nuestros trabajos), familiares y amigos, tanto de Carriches como de pueblos vecinos como La Mata. Muchas Gracias por acompañarnos.

Retomando el asunto que nos trae hoy aquí, hablar de estos dos libros, quisiera comenzar por el que primero fue presentado, concretamente en Santa Olalla, el pasado año 2010, con una gran acogida por los lectores interesados en conocer los acontecimientos históricos relativos a Torrijos y los pueblos de la Comarca durante aquella guerra que marcó el inicio de la Edad Contemporánea Española.

Participan de este proyecto gran cantidad de pueblos de nuestro entorno (46) entre los que destacan Gerindote, La Puebla de Montalbán, Torrijos, Fuensalida, Alcabón, Val de Santo Domingo, Carmena, Huecas, Maqueda, Santa Olalla, Escalona, Almorox, Carriches, Domingo Pérez, etc. con sus respectivos artículos, donde se relatan los principales acontecimientos acaecidos en estos años.

Carriches tuvo un papel importante en el desarrollo de los acontecimientos, tanto que en el libro nuestro pueblo ocupa 46 páginas, sólo superado por Torrijos.

Allí podréis encontrar una breve semblanza de Carriches, situada de camino entre Toledo y Talavera de la Reina, en el periodo de tiempo que transcurre entre 1808 y 1834.

La invasión francesa, el tránsito de tropas, la guerra de la independencia en un primer momento (1808-1812) y la posguerra inmediata (1813-1834), en la que los gastos se hicieron excesivos para un pueblo masacrado con continuas requisiciones.

Pasearán por el Carriches de otro tiempo, el que fue, con calles intransitables, embarrancadas por las incesantes lluvias; campos arrasados por las plagas de langosta; gentes que se ganaban el pan con un trabajo duro en el campo.

Una vida diaria conocida a través de los documentos y las fuentes impresas, que se van parcheando en sus baches con multitud de historias y tradiciones llegadas hasta nosotros en el recuerdo de nuestros abuelos.

A ellos, y a todos los vecinos de Carriches, que lucharon por recuperar la independencia local años atrás conseguida de manos del rey Fernando VI, dedico el relato de los hechos acontecidos en la Villa de Carriches durante la Guerra de la Independencia.

Con los datos puestos sobre la mesa, considero importante el papel jugado por el pueblo y sus gentes en el desarrollo de los acontecimientos, en el paso de tropas, acantonamiento de las mismas, su manutención y su apoyo logístico a nivel provincial.

Y si importante fue el paso de las tropas, tanto españolas como francesas, no menos fueron las privaciones sufridas por sus vecinos durante años para revertir sus recursos en las tropas aliadas que combatían contra los invasores.

Nadie dejará de valorar en su justa medida la importancia de Carriches en la contienda, que manchó de sangre sus calles en acciones de heroicidad, que se desangró en víveres para mantener a sus defensores y que fue masacrado por los franceses en el robo de sus granos.

El segundo de los libros, “Retablos en la Comarca de Torrijos”, presentado el pasado mes de enero en el auditorio del Palacio de Pedro I de Torrijos, no se trata sólo de un corpus o catálogo de los retablos comarcales más notables desde el siglo XVI al XVIII; sino también de un estudio de los caracteres artísticos y estilísticos del retablo; así como de los aspectos sociales, económicos y profesionales de los artistas, autóctonos y foráneos; los cuales, desde los centros artísticos de la provincia, atendieron la demanda de este género.

Los objetivos de este trabajo se dirigen al conocimiento del rico y variado muestrario de retablos de la zona, el cual constituye parte esencial de nuestro patrimonio artístico desde el Renacimiento hasta el Barroco. Se trata, pues, de ofrecer un estudio global, de conjunto, sobre tan importante manifestación de arte sacro; a la vez que un análisis individualizado. En definitiva, conocer para admirar su riqueza y variedad, para conservar y evitar más destrucciones y deterioros, para legar a las generaciones futuras una herencia valiosa.

En cuanto a Carriches, conserva su parroquia un retablo renacentista de gran calidad artística, cuyos autores, de primer orden, plasmaron un programa iconográfico muy completo.

A través de los protocolos notariales conocemos sus nombres: Francisco de Linares, autor de los trabajos de escultura; Juan de Tovar, de la talla y arquitectura propiamente dicha; y la pintura de Isaac de Helle.

En el primer cuerpo del retablo se incluyen dos escenas del Evangelio, con las que se representa el ciclo de la Navidad: la Encarnación y la Natividad. Pese a lo conocido de ambos temas no se sacrifica ningún detalle, así se explica que en la primera de ellas, la Anunciación, incluyan tanto los elementos más usuales como el florero con azucenas símbolo de virginidad, y la filacteria que porta Gabriel con el texto de la salutación a María, como los que aluden a los últimos dictados trentinos, representando a una Virgen "intelectual" ocupada en el estudio de las sagradas escrituras en el interior de su habitación (cuyo ingreso y lecho descubrimos al fondo), y no a una muchacha asustada al ser interrumpida de sus labores manuales, como solía representarsela en décadas anteriores.

El segundo cuerpo se dedica a la hagiografía, la vida de los Santos: en el centro, el titular de la iglesia, San Pedro en cátedra, advocación no excesivamente frecuente, que conmemora la elevación del santo a su Cátedra de Antioquía, pero que, como en este caso, se suele aprovechar para representarle con la magestad que corresponde al primer pontífice romano, revestido de capa, guantes y tiara de triple corona, ornamento que se había incorporado a la iconografía de los papas a partir del siglo XV. Este cuerpo dedicado a los santos se completa con dos escenas pintadas: Santa Catalina de Alejandría en su representación tradicional sacada de la narración medieval de la Leyenda Dorada de Jacopo da Varagine con los atributos de tal historia entre los que destaca su más famoso instrumento de martirio, la rueda dentada rota, pero representando también la espada que alude a su decapitación, la corona que rechazó y su pie sobre la cabeza de su torturador, Majencio, ya que, según otra de las historias de la misma leyenda, fue vencido por Constantino gracias al signo de la Cruz que Catalina había defendido. La última pintura, pensamos que sería la figura masculina de un santo, aunque no podamos asegurar cuál, ya que la tabla original fue sustituida en el primer tercio del siglo XVII por el lienzo que hoy contemplamos de los estigmas de San Francisco, si bien no se puede excluir que, dado que es un santo de enorme devoción, se mantuviera el tema, aunque se sustituyera la obra.

En el ático, un Calvario, única pieza de la calle central para la que los documentos no nos dan autoría. En su caja, en 1780, había un Cristo que en tal fecha fue bajado para ser objeto de culto independiente. Tal vez al llevarse a cabo la bajada de esa talla, en su lugar se colocó el lienzo del Ecce Homo que remató el conjunto hasta la restauración de 1982, momento en que se colocó el actual Calvario, procedente del retablo de Adovea. Al ser de dimensiones más reducidas de las que debió tener el original, los restauradores se vieron obligados a prescindir del basamento sobre el que apoyaban las tres imágenes, y que hoy se guarda en la sacristía, realizando, en su lugar, sendas peanas para María y el Apóstol, con lo que aumentaban su altura, y colocando la Cruz no sobre la base de la caja, sino sobreelevada, sin ningún tipo de apoyo.

Dios Padre, preside el conjunto desde el frontón del ático.

En este momento sólo cabe felicitar a los actuales moradores de Carriches por contar con uno de los escasos retablos renacentistas de la zona, y si nuestros antepasados fueron capaces de conseguir el mejor conjunto que en cada momento estuvo a su alcance, no me cabe duda que entre todos lograremos mantenerlo, puesto que libros como el que ahora se presenta demuestran un claro interés por el patrimonio histórico y no existe mejor garantía de conservación que la preocupación por su estudio.

Hasta aquí esta breve reseña de los dos libros presentados, “La Comarca de Torrijos durante la Guerra de la Independencia” y “Retablos en la Comarca de Torrijos”. Editados por el Instituto de Estudios Comarcales “Señoríos de Entre-Ríos”, estamos preparando una nueva investigación sobre las cuevas y subterráneos de la comarca, como ya os anunciaba en la Revista Adovea. Espero contar con vuestra colaboración.

Vamos a ir acabando. Nuestra asociación, Patrimonio Cultural Villa de Carriches se fundó en el año 1997 con la idea de investigar, recopilar y conservar el Patrimonio Histórico de la Villa de Carriches.

No es falsa modestia reconocer los presuntos méritos conferidos a esta asociación, sin dejar de afirmar con rotundidad que dicho honor es fruto del trabajo en equipo de todos y cada uno de los compañeros de la Asociación y también de muchos carrichanos que nos han apoyado desde el principio en nuestros fines, en la tan noble labor de investigar y divulgar nuestra historia, así como también velar y defender la conservación de nuestro Patrimonio Artístico e Histórico. Estas dos nuevas publicaciones nos acercan un poco más a esos fines.

Muchas gracias por vuestra presencia, y gracias por haber perdido un rato de vuestro tiempo para asistir a esta presentación.

Carriches, 6 de septiembre de 2013